
Hacer imágenes es fácil, lo difícil es aprender la emoción que las hace únicas. Plantear una selección de múltiples y diferentes fragmentos fílmicos que puedan ser una guía para los participantes es un primer paso en este camino. El visionado de estos fragmentos y el debate en grupo sobre ellos permite a los participantes tejer una conexión entre sus experiencias de empoderamiento y la posible vía de expresión de éstas.